Te guían Nacho & ErikaNo te falta disciplina ni intención. A tu cuerpo le falta una experiencia de seguridad de las que dan otros — la que un día no tuvo. Y eso no se construye solo respirando en casa: se construye en presencia. Eso es Savia.
Reservo mi plaza Depósito 150€Antes de saber hablar, tu cuerpo ya aprendía una sola cosa: si el mundo era seguro, o si había que estar en guardia.
No lo aprendió con palabras. Lo aprendió en una cara, en una voz, en unos brazos que volvían… o que no. Y lo que aprendió entonces lo sigue haciendo hoy, aunque tu cabeza sepa que ya pasó.
Por eso a veces el pecho se aprieta sin motivo. Por eso descansas y no descansas. No es un fallo tuyo: es un cuerpo que nunca recibió la experiencia de que se puede estar a salvo.
Has leído, sentido, practicado. Sabes subir tu energía y tu estado. Y aun así, hay algo que casi nadie nombra: subes alto… y a los pocos días se te escurre.
No es que lo hagas mal. Es que ese estado no vive en tu mente: vive en tu sistema nervioso. Y un cuerpo en alerta lo sube un rato, y se le cae.
Tu sistema nervioso no se programó solo. Se formó en relación — leyendo si quien te cuidaba estaba, te miraba, te calmaba… o no.
Cuando esa presencia fue segura, tu cuerpo aprendió a confiar. Cuando faltó, o llegó con miedo o exigencia, aprendió a defenderse: un cuerpo siempre un poco en guardia.
Y sé que incomoda leerlo. No es para culpar a nadie — ni a ellos ni a ti. Es para entender por qué, hagas lo que hagas, una parte de ti sigue sin fiarse.
El cuerpo que aprendió que si necesitas, te quedas solo.
Aprendiste a no necesitar, a poder con todo, a no molestar.
El cuerpo que aprendió que si te muestras, sobras.
Aprendiste a esconderte, a encajar, a no ocupar espacio.
No viven en tu memoria: viven en cómo entras hoy a una relación, a pedir lo que quieres, a dejar que alguien se acerque. Y ningún pensamiento positivo las desactiva — porque no viven en el pensamiento.
Lo que se rompió en relación, solo se sana en relación.
Por eso llevas tiempo intentándolo solo —respirando, leyendo, meditando en tu cuarto— y no termina de sostenerse. A un cuerpo no se le enseña seguridad a solas: se la presta otro cuerpo en calma, hasta que aprende.
Eso no lo da una técnica. Lo da una experiencia, con otros. Y eso no cabe en una app ni en un PDF.
El sistema nervioso se regula en presencia de otro sistema nervioso en calma. Se llama co-regulación, y es como aprendimos a calmarnos de bebés: no solos, sino en brazos. Tu cuerpo nunca dejó de necesitarlo.
Por eso en Savia no te damos otra técnica para casa. Te damos tres días dentro de un campo de calma —los sentidos, el contacto, la respiración, el movimiento, el silencio compartido— donde tu cuerpo, rodeado de otros, vuelve a aprender lo que es estar a salvo. A eso lo llamamos Co-regulación Sensorial.
Y no es fe, es cuerpo: cuando alguien en calma te sostiene, liberas oxitocina y baja el cortisol; cuando respiras lento, tu nervio vago afloja; y pertenecer a un grupo es uno de los mayores predictores de salud que existen. Por eso las 22 personas no son el adorno: son el mecanismo.
No te contamos el guion hora a hora. Pero esto es lo que ocurre por dentro — y lo que empieza a moverse por fuera.
Bajas de la cabeza al cuerpo. Despiertas los sentidos y, poco a poco, tu sistema empieza a registrar algo que llevaba tiempo sin sentir: aquí no hay peligro.
En presencia de otros —una que nutre sin invadir, otra que pone límite sin abandonar— tu cuerpo suelta lo que llevaba años reteniendo. Aprendes seguridad con otros: la experiencia que faltaba.
Lo vivido se vuelve tu nuevo punto de partida. No un subidón de finde: un cuerpo que ya sabe el camino de vuelta a la calma, y se lo lleva a casa.
Y todo esto tiene algo en común: no puedes hacerlo solo. La seguridad se aprende en relación.
Durante tres días vas a encontrarte con dos formas de presencia que quizá tu cuerpo no recibió juntas: una que nutre sin invadir, y otra que pone límite sin abandonar.
No venimos a hacer de nada. Solo sostenemos un espacio donde tu cuerpo pueda vivir —tres días— lo que significa sentirse cuidado y seguro al mismo tiempo. A veces eso basta para que algo, muy adentro, por fin se relaje.
No es un finde para sentirte bien y volver igual el lunes. No es respirar fuerte, llorar y subir un rato. No es otra técnica para sumar a tu lista.
Es ir a la capa donde el cambio se queda grabado —tu sistema nervioso— y hacerlo en el único sitio donde se hirió y donde se sana: en relación. Por cómo está diseñado, por cómo se da y desde dónde se da, no se parece a ningún retiro al que hayas ido.
Para que lo que vivas no se quede en el retiro, te acompañamos con tu propio mapa personalizado, desde tu astrología — desde qué heridas entras y qué momento atraviesas.



A mí también me costó fiarme. De pequeño aprendí a estar en guardia antes de saber por qué, y a poder con todo solo: si no necesitaba a nadie, nadie podía fallarme. Llevo años acompañando a personas a abrirse a través de la respiración y el cuerpo —no desde la teoría, sino desde lo que yo mismo tuve que atravesar—, y por el camino entendí que la calma no se piensa: se recibe, en presencia de otro. En Savia sostengo el marco que da seguridad: la presencia que pone límite sin soltarte.
Mi Quirón en Tauro, en la casa del hogar y las raíces, habla justo de esto: una herida con la seguridad y el cuerpo que, atravesada, se volvió mi don — sostener a otros para que vuelvan a habitarse.
Después de más de diez años viajando por el mundo, descubrí que el viaje más importante no era hacia fuera, sino hacia dentro. Fue a través del cuerpo, el movimiento, la respiración y la escucha que volví a un lugar al que siempre había pertenecido: yo misma. Hoy creo espacios donde otras personas puedan reconectar con su sensibilidad y habitar su cuerpo sin miedo. En Savia sostengo lo que nutre: la presencia que cuida sin invadir.
Con Marte en Cáncer en la cima de su cielo, su vocación es nutrir y sostener; y con su Sol en Sagitario, es la viajera que enseña desde lo que ha vivido, no desde la teoría.
Movimiento Ancestral, una finca ecológica en las montañas del este de Málaga: domo geodésico, piscina, sauna, bosque. Todo incluido — alojamiento, todas las comidas y materiales.



Llegar es fácil: te explicamos cómo venir desde el aeropuerto de Málaga, y antes del retiro compartimos el contacto de todo el grupo para que os organicéis (coches compartidos). No te preocupes por llegar — solo por venir.
…y eso es solo la logística, en julio, en esta zona de Málaga. Sin actividades, sin acompañamiento, sin nada más.
En Savia todo está dentro: alojamiento + todas las comidas + las tres jornadas + tu mapa de integración personalizado.
La co-regulación solo funciona en un grupo pequeño y seguro. Todo incluido (alojamiento + comidas + materiales + tu mapa de integración). Reservas con 150€ y pagas el resto antes del retiro.
El precio sube de verdad en cada fecha. Cuando una plaza se va, no vuelve.
Cancelación: si cancelas con más de 30 días de antelación, te devolvemos el depósito íntegro. Dentro de los 30 días no se recupera — estamos guardándote una de solo 22 plazas.
Y la garantía que de verdad importa: si vienes, vives el retiro entero y al terminar sientes que no era lo que esperabas, nos lo dices allí mismo y te devolvemos todo tu dinero en efectivo, en mano, con un abrazo y tan amigos. Así de tranquilo queremos que vengas.
No. Solo ganas de bajar al cuerpo y dejarte acompañar.
No se fuerza nada. No vienes a remover más, sino a sentirte seguro. Si aparece emoción, hay un espacio sostenido para ella; y vas siempre a tu ritmo.
Es un trabajo corporal, sensorial y de grupo, sostenido con cuidado. No sustituye a la terapia ni a un tratamiento médico, y se cuida la seguridad emocional de todos.
La mayoría viene sola. Te vas con un grupo. Justo de eso va.
Ropa cómoda para moverte, algo de abrigo para la noche, bañador (hay piscina) y ganas de estar. Te enviamos una lista detallada al reservar.
Comida real, casera y cuidada. Cubrimos dietas vegetarianas/veganas y alergias — nos lo dices al reservar y lo adaptamos.
Las prácticas se adaptan. Si tienes una lesión, estás embarazada o tomas medicación, escríbenos antes y vemos juntos cómo acompañarte.
Habitación compartida en la finca (2 noches), incluida. Si necesitas algo concreto, dínoslo.
El retiro está pensado como un viaje completo (vie 16:00 → dom 14:30); para que funcione, pedimos estar los tres días.
Te explicamos la ruta y compartimos el contacto del grupo para organizar coches compartidos. No te preocupes por llegar.
Al contrario: es la pieza corporal que hace que lo que ya sabes, por fin, se sostenga.
Te llevas tu guía de integración personalizada (librito + audio) para sostener lo vivido en los meses siguientes.
No vienes a aprender nada nuevo. Vienes a que tu cuerpo viva, por fin, lo que tu mente ya sabe. Te guardamos un sitio entre los 22.
Reservo mi plaza Depósito 150€
— Nacho & Erika · Savia · 10–12 julio · Málaga